Introducción para nuevos indianos
David de Ugarte (2008)
Este itinerario resume contextos de casi 20 años de
movimiento
ciberpunk… Creo que es importante para todos nosotros conocer
esa trayectoria y de alguna manera revivir esos debates o cuando
menos entenderlos, para entender las cosas que entre nosotros se
dan por sentadas (como el rechazo a la nación, el catastrofismo
verde o el discurso convencional sobre Internet). Las cosas
estupendas que tiene la vida indiana a fin de cuentas, no surgen de
una genialidad, sino de esa trayectoria y de esa confrontación
entre
las diferentes maneras de abordar el mundo red.
Intentar reapropiarse de esas referencias en cada oleada indiana es
más que importante. Al fin, incluso frente a clientes, no digamos
frente a nuestro entorno, cada uno de nosotros representa, es, Las
Indias, es decir una cierta posición en ese debate o una cierta
evolución de ese debate bastante diferente a las convencionales y
por lo tanto más valiosa. Incluso comercialmente, si nuestros
clientes pagan es por la diferencia y esa diferencia no es
fundamentalmente de competencia, sino de mirada, de aproximación a
los problemas.
Una nueva cultura para un nuevo mundo
La cultura comienza a hacer la digestión del cierre de la guerra
fría antes de que esta acabe. Estamos a finales de los 80 y las
vanguardias underground americanas se ligan a la incipiente
Internet.
La influencia de esta nueva mirada afectará a todas las ideologías
periféricas herederas del estallido identitario del 68. Aparecen,
al principio marginalmente, referencias que luego serán recicladas
una y otra vez. Dos serán los ensayos clave de esa época: Zonas
Temporalmente
Autónomas de Hakim Bey (1984) y el
Manifiesto
Ciborg (1986), seguramente la primera reflexión sobre como
Internet habría de afectar para siempre las identidades más básicas
como las de género.
El mundo hacker de finales de los 80 en Europa y EEUU
23, la película, describe el ambiente en el que nacieron los
primeros grupos ciberpunk, la obsesión pre-caída-del-muro por la
gran guerra nuclear, el desastre de permeación del mundillo hacker
por la cultura de las drogas, el papel de la literatura pulp y la
ciencia ficción en nuestra búsqueda de respuestas a un mundo que no
encajaba ya en nuestras formas de pensar y socializar…
Es desmitificadora, dramática, sucia, incómoda. La policía asalta y
golpea. El ambiente del conflicto social es denso. La televisión es
obsesiva. Gadafi es llamado revolucionario en las noticias. Los
tipos sociales alternativos están perdidos, solos, vacíos.
Ahora comparemos 23 con KGB, computer and me la versión televisiva
del famoso
The Cuckoo’s Egg de Cliff Stoll, el primer
libro/reportaje sobre una caza de hackers. Es el otro lado de la
caza de Karl y David, los protagonistas de 23. Contado en primera
persona, el libro de Stoll no deja de ser la historia de un
astrónomo freaki que juega a trazar a unos hackers europeos que le
consumen minutos de computación sin pedir permiso. Es divertido,
casi como un juego, con los condos californianos de fondo. Cuando
finalmente visita Alemania y entrevista a los amigos de Karl,
incluso el lugar donde apareció calcinado, el discurso simpático
del juego de espías se cae. Nuestro mundo era, es, infinitamente
más duro y rasposo.
La globalización
Las dos grandes palabras de los 90 serán globalización e Internet.
Hay la percepción de que de alguna manera ambos tienen que ver. No
sólo porque Internet acorte distancias (a fin de cuentas ya lo
hacían el telégrafo y el teléfono) sino porque de alguna manera la
estructura de la globalización y la de Internet se parecen. Surgen
opiniones, luego materializadas en libros como
The World is
Flat que traducen al ensayo popular las ideas de economistas de
izquierda como Paul Krugman que ven en el derribo arancelario y la
deslocalización una puerta abierta al desarrollo de la periferia
capitalista.
En los extremos, los
antiglobis harán suyas las banderas del
campesinado subvencionado francés (Bové), presentando la
globalización como un dumping social generalizado. Y los liberales
se beneficiarán, en reacción, de un discurso progresista en línea
con las aspiraciones de estados como Chile, Brasil o Argentina…
cuyos gobernantes de izquierda se descubren, súbita y
sorprendentemente partidarios del librecambio… en Europa.
Tras toda arquitectura de información…
…se esconde una estructura de poder, decía el viejo lema Ciberpunk
de los 90. A finales de esa década, cuando comienza en la mayoría
del mundo la verdadera explosión de Internet, los hackers se
reconvierten. De la lógica de resistencia (criptografía y cracking)
de la literatura ciberpunk de los 80 pasamos a la lógica del
software libre.
Comprender ese momento y ese cambio es fundamental para entender
los cambios culturales generados por la red. En el cuento
Días
verdes en Brunei, Bruce Sterling retrata un espíritu que será
común en los grupos ciberpunk y hackers europeos entre los días de
la guerra yugoslava y el 2000 (caída de Milosevic en Serbia y de
Estrada en Filipinas). Pero donde por primera vez aparece
sistematizado es en el primer libro de Pekka Himanen, discípulo
finés de Manuel Castells y conocedor de los primeros círculos de
desarrolladores de software libre del norte de Europa.
Fin de siglo
La sociedad del 2000 está en completa transformación. Internet ya
es parte de la cotidianidad, los escenarios ciberpunks no son cosa
del futuro. En
Mundo Espejo, seguramente la mejor novela de
Gibson, esa cotidianidad se muestra de forma natural. Una
naturalidad que se muestra en los movimientos que cierran el siglo
XX en Europa: las revoluciones de colores, que comienzan en Serbia
con Otpor! y cuyos manuales serán por primera vez textos digitales
como el famoso
De la Dictadura a la
Democracia.
Paralelamente el
Análisis de Redes Sociales se desarrolla a velocidad
vertiginosa fuera y dentro de la academia. Redes se convierte en la
palabra mágica. En 2000 creamos Piensa en Red, nuestra primera
empresa, qie será la primera en hacer desarrollos distribuidos
sobre PDAs, telefonía móvil, satélite y wifi en Europa. La lógica
de Piensa en Red será la de crear comunidades de interés en
Internet para a partir de las demandas de esas redes densas,
producto del netweaving, diseñar y desarrollar servicios de todo
tipo. Inspirado por esta experiencia, en 2001 Juan Urrutia publica
La
lógica de la abundancia.
De la sociedad que descubre la red, a la sociedad que se
descubre red
En 2002 comenzamos la venta de Piensa en Red y su spin-off
Piensa Solutions (ya entonces la
4ª empresa del sector en España). El 2 de octubre fundamos la
Sociedad de las Indias
Electrónicas, que unos días después abre el primer blog de
empresa del mundo.
A finales de 2003 el efecto de Internet y las redes de comunicación
distribuidas ya es visible en la sociedad. El grupo
Ciberpunk,
legalizado como asociación desde 2002, conducirá las primeras
cibercampañas de éxito en España, son las primeras experiencias de
ciberactivismo que se traducen en cambios legales y políticos. Juan
Urrutia comienza la publicación por entregas de
El capitalismo que
viene, el gran libro de Economía de la sociedad red, donde,
entre otras cosas, aparecen por primera vez los ejes de lo que
luego será el 2.0.
Pero el shock, la consciencia de vivir en un nuevo mundo, surgirá
del enfrentamiento con lo terrible: el terrorismo de red.
El conflicto en red tiene una forma ampliamente estudiada, el
Swarming
teorizado en la RAND corporation por Arquilla y Ronfeldt a finales
de los 80 y sufrido por los norteamericanos hasta la extenuación en
su ocupación de Iraq.
Pero el conflicto social también conoce el swarming. En noviembre
de 2003 Juan Urrutia había publicado
Aburrimiento,
rebeldía y ciberturbas, que será luego interpretado como una
previsión teórica de las movilizaciones del 13M. En su lógica de
red distribuida iba mucho más allá que
Maneki Neko, un
inspirado cuento de Bruce Sterling que había relatado un
swarming centralizado en 1998. El modelo distribuido se
había hecho ya realidad con la caída de Estrada en Filipinas. A
diferencia de la caída de Milosevic, fruto de un movimiento hasta
cierto punto tradicional, el movimiento del 2000 en Filipinas y
sobre todo el 13-M en España, respondían a procesos deliberativos
espontáneos nacidos en red:
La blogsfera
El mundo descubre entonces que está ya usando un nuevo medio de
comunicación tan potente o más como los heredados del siglo XX: la
blogsfera.
Y a través de ello el cambio radical que está teniendo lugar en su
propia forma de articulación social.
Un nuevo mapa para un nuevo mundo
Para 2006 todo cuanto ocurre está vinculado a Internet con la misma
naturalidad que antes estaba vinculado a la prensa.
El mundo descubre nuevas libertades. La fantasía de una vida
virtual completa, volcada sobre la red, aparece explícitamente en
novelas como
Ciudad Permutación, de Greg Egan. El juguete
virtual del momento -estamos ya en 2006- es Second Life que vuelve
a poner de moda
Snowcrash la novela en la que Neal
Stephenson había sugerido por primera vez un metaverso
tridimensional como alternativa a la web.
El 2007 es para nosotros el año en que comenzamos a trabajar con
BBVA poniendo en marcha la
primera
blogsfera corporativa del mundo (que es además masiva y
transnacional). Por primera vez una gran transnacional genera un
marco deliberativo en su interior y el mapa, el mosaico, se
contruye como una red de blogs, impulsando la cohesión interna como
red distribuida.
El viejo mundo internacional, seguro y dominable como un puzle
sobre el plano, está dando paso a un mundo transnacional que no
puede sino representarse a través de la virtualidad. Un mundo en el
que las empresas y las identidades reticulares pueden ser tan
potentes identitaria y políticamente como los estados, incluso
plantearse superarlos, como ya habían avanzado Islas en la Red de
Bruce Sterling en los 80 y la maravillosa
Era del diamante
de Neal Stephenson en los 90. Los nuevos discursos recurrirán
también a mitos sionistas de la ciencia ficción clásica como
La
Luna es una cruel amante de Heinlein o a críticas de la
democracia real como
Lotería Solar de PK Dick para relatar
búsqueda de una segregación que acabará descubriéndose superación
de la lógica nacional.
Epílogo: Transnacionalistas transnacionalizados
A consecuencia de toda una serie de cursos online
organizados
desde la Biblioteca de las Indias desde 2005 con grupos de
activistas de Argentina y Chile, comenzamos a partir de 2006, a
viajar regularmente a América.
Cuando
El poder de las Redes se presenta en Buenos Aires el movimiento
es públicamente reconocido por sus posiciones opuestas al
dospuntocerismo en boga: en especial el
devolucionismo (frente al Creative Commons), y sobre todo por
la crítica del
rankismo y del
proyecto social subyacente bajo los nuevos sites de moda como la
Wikipedia. De fondo lo que nos está definiendo es una concepción de
la
diversidad
ligada a la
plurarquía
como forma de vida en las redes distribuidas.
Nuestra corriente no ha sido la única en articular una teoría de la
plurarquía durante estos años.
En Brasil, la evolución fue propiciada por
Augusto de
Franco, teórico de la democracia (véase su libro
Alfabetización
democrática) y activista cuyo movimiento por la radicalización
democrática tiene una gran influencia tanto intelectual como
política y práctica a través del movimiento de desarrollo local.
Son precisamente las necesidades de este movimiento las que le
llevan a investigar sobre redes sociales desde finales de los 90,
ampliando el marco conceptual del
glocalismo
hacia la plurarquía y la crítica del estado.
Media ya 2008 y coinciden los primeros pasos de nuestra
transnacionalización física con la transnacionalización del debate
que nos anima…